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El Colesterol y sus Tipos ¿Hay malo y bueno?

11 mayo, 2018

Mucho se ha debatido en los últimos años sobre la implicación del colesterol en la enfermedad cardiaca, de si existe un colesterol bueno, un colesterol malo…. Pues si bien es cierto que durante décadas atrás se ha señalado a éste como uno de los principales precursores de los accidentes cerebrovasculares y patologías del corazón, en los últimos años la evidencia médica no es tan determinante al respecto aportando nuevos estudios que han puesto en entredicho esta cuestión.

Tipos de colesterol y su influencia en la enfermedad cardíaca

Cuando hablamos de colesterol total tenemos que diferenciar los dos tipos de colesterol que componen este barómetro. El colesterol LDL o de baja densidad es el que se ha establecido como un factor de riesgo para la enfermedad cardíaca y la obstrucción de venas y arterias. El colesterol HDL o de alta densidad que se conoce comúnmente como “colesterol bueno” ayuda a disminuir la inflamación de venas y arterias transportando el colesterol nuevamente al hígado y reduciendo por tanto, el riesgo de accidente cardiovascular.

 

Qué son los triglicéridos

Los triglicéridos son otra incógnita en la ecuación que determina los niveles saludables de grasa en el cuerpo. Este baremo determina la cantidad de grasas en sangre y ésta se cuantifica tras su descomposición y almacenamiento en los tejidos.

Los niveles altos de triglicéridos se han asociado igualmente con una mayor posibilidad de enfermedad cardiaca. No obstante, determinar los niveles adecuados resulta más complejo que en el caso del colesterol LDL. Los factores implicados en su disminución y aumento no están tan claros.

 

Cuáles son los niveles de colesterol y triglicéridos Óptimos

Los niveles óptimos para el colesterol de baja densidad se han  establecido en menos de 100 mg/dc, mientras que el límite se sitúa entre 100 mg/dc a 159 mg/dl y a partir de 160 mg/dl como alto, considerándose demasiado alto de 190 mg/dl en adelante.

En cuanto al colesterol de alta densidad o HDL se considera deseable a partir de 40 mg/dc.

El colesterol total teniendo en cuenta el de alta y baja densidad se ha establecido en menos de 200 mg/dl como deseable, sitúandose como limítrofe entorno a  200 mg/dc a 239 mg/dc. A partir de 240 mg/dl en adelante se considera un nivel alto.

En cuanto a los triglicéridos, como hemos apuntado anteriormente es más difícil de cuantificar. No obstante hasta 150 mg/dc se considera normal y de 150 mg/dc a 199 mg/dc se sitúa en el nivel límite, considerándose alto de 200 mg/dc a 499 mg/dc y más de 500 mg/dc como un nivel muy alto.

Para obtener los valores exactos tanto del colesterol de alta y baja densidad como de trigliceridos, es necesario establecer un perfil lipídico mediante un análisis de sangre.

Estos valores se han contemplado como estándares en la comunidad médica en adultos sin enfermedad coronaria diagnosticada.

 

Cómo se mide el colesterol y frecuencia recomendada

A menos que el profesional médico indique lo contrario, el análisis deberá efectuarse en ayunas con al menos 12 horas de intervalo a partir de la última comida, puesto que las grasas ingeridas en la comida podrían alterar el perfil lipídico.

La ingesta de agua no interfiere en los resultados. En caso de estar consumiendo algún tipo de medicación o tratamiento deberá informarse igualmente al facultativo para que lo tenga en cuenta en los resultados de los análisis.

La recomendación facultativa para el control del colesterol en personas adultas jóvenes  de 20 a 30 años, es de un control rutinario cada 4 o 6 años. Este baremo de tiempo puede cambiar en función de aspectos que predisponen a esta condición, tales como los antecedentes familiares.

A medida que se envejece el margen de control debe ir estrechándose en función de las recomendaciones médicas y obtención de resultados en cada caso. A las personas mayores de 50 años se recomienda que controlen los niveles de colesterol al menos una vez al año.

 

Sintomatología de la hipercolesterolemia o colesterol alto

El colesterol alto conocido típicamente como hipercolesterolemia no causa síntomas físicos notables en su primera etapa. Los desencadenantes de condiciones médicas graves tales como un ataque cardíaco o un derrame cerebral suelen presentarse tras el daño acumulativo extendido en el tiempo por una condición no tratada cuando supera los límites establecidos en 240 mg por decilitro, valor que se considera de alto riesgo.

 

Sintomatología de la enfermedad coronaria o enfermedad cardiaca

Existe una mayor incidencia de enfermedad coronaria en los hombres que en las mujeres teniendo en cuenta el mismo rango de edad. Las causas de estas diferencias no están claras, aunque se sospecha que las hormonas pueden desempeñar un papel fundamental en la aparición de la enfermedad y gravedad de los síntomas asociados.

Cuando la enfermedad cardíaca se ha desarrollado algunos de los síntomas más evidentes son:

  • Dolor persistente en el pecho, también conocida como angina.
  • Náuseas.
  • Fatiga extrema
  • Dificultad para respirar.
  • Entumecimiento en las extremidades que puede ir acompañado de hormigueo y frialdad.
  • Dolores diseminados por el cuello, la mandíbula y la parte superior del abdomen o espalda.

 

Accidente cerebrovascular, sintomatología asociada

Los accidentes cerebrovasculares son una de las consecuencias más graves derivadas de la hipercolesterolemia no tratada. En estos casos la rápida actuación es determinante para salvar la vida y la reducción de las secuelas post- tratamientos. Algunos de los síntomas característicos de un derrame incluyen:

 

Asimetría facial

La asimetría facial es características en las personas que se encuentran próximas a sufrir un derrame y esta se caracteriza por presentar un lado más caído de la cara, especialmente en un párpado y el lado de la boca, mientras que el otro se mantiene normal.

 

Confusión, pérdida de equilibrio y coordinación

La confusión, así como la pérdida de equilibrio y coordinación pueden variar de una persona a otra. No obstante, tales situaciones se manifiestan en todos los cuadros de accidente cerebrovascular, en el que la persona empieza a balbucear palabras sin sentido y manifiesta una evidente incapacidad para moverse y coordinar sus propios movimientos.

 

Entumecimiento

El entumecimiento de una parte del cuerpo que afecta siempre al mismo lado incluyen la cara, brazos y piernas del lado afectado.

 

Visión borrosa, doble y mareos

La visión borrosa, así como los mareos, la visión doble o ennegrecida también son síntomas frecuentes en los accidentes cerebrovasculares e indicativos de sufrir un ataque próximo. Aunque los dolores de cabeza persistentes no son exclusivos de los accidentes cerebrovasculares, también pueden presentarse acompañados de los síntomas descritos anteriormente.

 

Sintomatología del ataque cardíaco

Los ataques al corazón se sitúan a la cabeza de las primeras causas de muerte en el mundo. Por ello, detectar sus primeros síntomas es vital para proceder rápidamente y solicitar atención médica inmediata. El cuadro sintomatológico más frecuente en todos los pacientes que lo sufren son.

 

  • Dificultad para respirar.
  • Estado de pánico acompañado de un fuerte cuadro de ansiedad que los pacientes describen como “sensación de fatalidad”.
  • Fatiga comúnmente acompañada de náuseas.
  • Gran opresión en el pecho acompañado habitualmente de dolor y pinchazos en el lado izquierdo y en los brazos.

 

Enfermedad arterial periférica, sintomatología asociada

La enfermedad arterial periférica  es una condición médica que de no ser tratada y reducida puede desembocar en alguna de las patologías citadas anteriormente. Esto sucede cuando la placa se va acumulando paulatinamente en las paredes de las arterias bloqueando el flujo sanguíneo  que se suministra a los órganos principales como estómago y los riñones, además de las extremidades.

Esta patología tiene varias etapas devolución. Durante la etapa temprana algunos de los síntomas más frecuentes son.

  • Claudicación intermitente. Esto sucede cuando se produce dolor recurrente en las piernas durante la realización de actividad física.
  • Incomodidad en piernas y pies.
  • Calambres en las extremidades que habitualmente vienen acompañados de dolor y fatiga.

 

Si no se le presta atención, la acumulación progresiva de placa en las arterias seguirán estrechando su perímetro y como consecuencia se agravará el cuadro produciendo síntomas como lo que se describen a continuación:

  • Engrosamiento de las uñas de los pies.
  • Ulceración principalmente en las extremidades inferiores mediante heridas que cicatrizan y sanan  muy lentamente.
  • Ardor en los dedos de las extremidades, principalmente en los pies. Reducción del crecimiento de vello en las extremidades.
  • Enfriamiento en las extremidades, principalmente en los pies. Puede haber diferenciación de temperatura entre una pierna y otra dependiendo del grado de oclusión.
  • Adelgazamiento de la piel habitualmente acompañado de palidez y brillo excesivo, especialmente en las extremidades inferiores.

 

Tratamiento médico farmacológico para el colesterol

El tratamiento médico y farmacológico para el colesterol que se suministra actualmente en todo el mundo son las estatinas, que en ocasiones se recetan acompañada de otro medicamento como resina de unión para los ácidos biliares con el objetivo de reducir adicionalmente los niveles de triglicéridos.

No todas las personas son candidatas para tomar estatinas y éstas se recetan únicamente cuando existen otras patologías ya detectadas como la enfermedad cardíaca o la diabetes de tipo 2. El rango de edad promedio en el que se recetan las estaninas se sitúa entre los 40 y los 75 años, dependiendo de la existencia de patologías como las mencionadas anteriormente o la existencia de antecedentes familiares.

Las personas que no sean candidatas a un tratamiento  de estaninas para bajar los niveles de colesterol en sangre,  se les receta suplementos de niacina o vitamina B3 para incrementar el nivel de colesterol HDL o de alta densidad. La niacina por sí misma no es capaz de disminuir el colesterol LDL como las estaninas. No obstante, hasta ahora es la única alternativa eficiente al tratamiento con estatinas avalada por la comunidad médica. En caso de que no haya contraindicaciones para el tratamiento con estatinas, pueden recetarse ambos conjuntamente.

 

Remedios naturales para el colesterol

Además de los controles rutinarios y el ejercicio, existen ciertos remedios naturales que podemos incorporar a la alimentación que han demostrado ser ampliamente efectivos para reducir el nivel de colesterol en sangre. Veamos algunos de ellos.

 

Niacina

Cómo hemos apuntado anteriormente, la niacina suele suministrarse junto con los medicamentos habituales indicados para la hipercolesterolemia y está puede incorporarse a la alimentación mediante suplementos o a través de alimentos que la contienen. La ingesta diaria recomendada de niacina es de 14 mg para las mujeres y 16 mg para los hombres. Las fuentes naturales de niacina incluyen las vísceras, especialmente el hígado y la carne de pollo.

 

Fibra soluble

La fibra soluble se distingue de la insoluble en que puede ser aprovechada por elintestino. Algunas frutas y verduras como las naranjas, melocotones, peras,patatas y espárragos son muy ricos en este componente. Entre los  cereales y legumbres se destacan la avena, los frijoles, el pan integral y la patata.

 

Fitoesteroles vegetales

Los fitoesteroles se han postulado como prometedores en las investigaciones relacionadas con el control del colesterol en sangre. Estas ceras provenientes de las plantas tienen la capacidad de impedir su absorción en el intestino. Las principales fuentes naturales de estos componentes son los granos enteros, así como las nueces, frutas y verduras.

 

Ajo

Las investigaciones que apuntan al ajo como un reductor del colesterol en sangre natural no determinan si el efecto de éste se produce por una acción directa o mediante la fluidificación de la sangre. En cualquier caso, parece ser que  el consumo habitual de ajo en la dieta tiene beneficios sobre la presión arterial.

 

Linaza

Las semillas de lino también conocidas como linaza son una de las principales fuentes de ácidos grasos vegetales saludables omega 3 y uno de sus principales beneficios consiste en incrementar el nivel HDL o colesterol de alta densidad, también conocido como “colesterol bueno”.

 

Jengibre

Un estudio efectuado en el año 2008 por el Departamento de farmacología de la Universidad de Babol en Irán, determinó que el consumo habitual de jengibre podría alterar el perfil lipídico bajando ligeramente los niveles de colesterol LDL e incrementando a su vez los niveles de colesterol HDL de alta densidad en comparación con los participantes a los que se suministró placebo.

 

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